Improvisando Amaneceres

Bienvenidos a esto, que también podría ser lo otro, no hagan mucho caso de lo que aquí se dice, pero estén atentos, usen los posavasos, no me rompan los jarrones y dejen parte de la felicidad que llevan...

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miércoles, enero 25, 2006

¿Qué más se puede pedir?

Se peinaba a lo garçon la viajera que quiso enseñarme a besar en la gare d'Austerlitz...


Un mensaje: “Quiero una birra contigo esta noche. Estoy en casa, amigo”. El raval nos echaba de menos. Y no se hizo esperar el día que menos se lo esperaba. Los vaqueros gays nos buscan en las butacas, pero ya estamos entrando en la autopista. Los bares de la esquina ahora están en plena calle y ya no te sirven güisky en vaso corto ni cierran a la hora que se van a dormir los pakistanís con cerveza. ¿Hay espejos en las paredes o son todos los camareros iguales? Nos sentamos al nivel de los bolsillos del tejano.
Charlie no se mueve, ni habla. Tampoco vigila las chaquetas.
El rojo lo vi yo primero. Un músico hace eses y tiene las pupilas en Cuenca, pero besa de verdad. En esta calle hay que quedarse un rato... pasará algo. El equipo higiene nos obliga a mear en baños al aire libre. El control de dopaje dará positivo. Al final no descubrimos de donde venían las cajas amarillas de cruasanes, pero el chino de melenas nos deleitó con una pizza perfecta para ese paladar. Era en realidad una mezcla entre una crepe y un rollito de primavera.
En fin, y Bou en españa conoció a Bou en francia y se hicieron amigos, y fue dura la despedida, y los hombres con manguera intentaban separarles, pero ellos resistieron, mojándose los pies por aquél cruce de alter egos… tal vez no se vuelvan a encontrar, como nunca más verá a aquella mujer que vivía en la calle, viendo pasar borrachos de cubatas a ocho euros, la que le dio conversación a cambio de nada… ¿qué más se puede pedir?
Y a Bou ya no le entienden los franceses. Y las tres mujeres de la parada del bus se fueron ya a la cama. Y a los farloperos se les queda tragada la tarjeta de crédito. Y al italiano le dará positivo. Y en las gasolineras ya no se limpian las puertas de los lavabos.